Cherada linda, muchísimas gracias por dedicar minutos de su precioso tiempo a escudriñar conmigo los vericuetos de la radio y la televisión de El Salvador. Creo estar en lo cierto cuando afirmo que usted también ya reparó en que los cintillos al pie de la pantalla de todos los canales ya dejaron de exhibir las soecidades que mostraron durante mucho tiempo. Dio resultado la advertencia de Humberto Centeno, el dinámico Ministro de Gobernación, solicitando a los empresarios de la pantalla casera que practicaran la auto-censura, y evitaran los mensajes que rebasaran los cánones de la moral. Qué bueno. Ahora sólo falta que don Humberto organice un cursillo de locución, tanto para presentadores de radio como de televisión, a fin de lograr la superación cultural de estos mensajeros electrónicos. Porque da grima escucharles pronunciar los nombres de dignatarios extranjeros. Y asombra igualmente su carencia de capacidad de improvisación. El cursillo sugerido culminaría con la entrega de un diploma que garantizaría su habilidad para convertirse en verdaderos profesionales del medio.
Déjenme citar, aunque parcialmente, un proyecto para el citado cursillo. En primer lugar, considerando dos absurdos públicos que cada vez se hacen más evidentes, y que en nada contribuyen a la dignificación de la profesión: Preparación deficiente. Entenderíamos como tal la carencia de suficientes conocimientos en materia de cultura general. Chabacanería. Apegándonos al valor semántico del término, nos referimos al uso de la vulgaridad y la grosería, así como la ausencia del buen gusto. Sabemos que es un objetivo difícil en virtud de que este maltrato a nuestra oferta radial, particularmente, ya casi adquirió carta de ciudadanía. Es que el empirismo ha primado en esta industria desde sus orígenes en nuestro país, allá por 1926 con el surgimiento de la oficialista AQM, la primera emisora salvadoreña. Lo trascdental sería que, QUIENES NO APROBARAN LA PRUEBA POSTERIOR AL CURSILLO, NO PODRIAN SEGUIR EN LA INDUSTRIA. Sabemos, por consiguiente, que este movimiento reivindicador de la locución, encontraría fuerte oposición en el medio empresarial. Enseguida les digo por qué.
Ah, porque al depurarse el gremio, quedarían trabajando únicamente perifoneadores que cumplieran las normas elementales del buen decir. Y desde este punto de vista, se eliminarían también muchos de los abundantes espacios comprados por charlatanes que se hacen llamar brujos o curanderos—extranjeros en su mayoría—que hacen muchos dólares dizque curando males de amores o del cuerpo. Y se pondría coto asimismo a tantos predicadores incultos pero audaces que ha convertido la religión en un florido comercio, aún cuando masacran el idioma. Ambos, brujos curanderos y religiosos comerciantes, pagan bien los espacios que compran en muchas emisoras, convirtiéndose en jugosa fuente de ingresos para los propietarios de estos medios. En algunos casos, la situación es más dramática: el conocido indio radial Chilango—Saúl Avelar—renta a una secta religiosa, la frecuencia en FM de su propiedad. Y según informes llegados a este Lanchero, el negocio que los pastores hacen con esta radio es tan bueno, que les da para pagar 6 mil dólares mensuales.
Por otra parte, la revolución tecnológica que acaparó al mundo en los últimos 25 años, ha modificado sensiblemente la profesión de locutor. En radio, por ejemplo, la Amplitud Modulada—AM—se ha visto acorralada en razón de la aparición de la Frecuencia Modulada—FM—que tiene un sonido más nítido aunque un alcance menor. El suorgimiento de la computadora y el servicio de la RED INTERNACIONAL o INTERNET, ha convertido a la Onda Larga—SW—en casi una pieza de museo, ya que en el internet de una computadora, uno puede escuchar, nítidamente, emisoras de Cuba, Francia, EE.UU,, Canadá, América del Sur y Europa. Algo más: estaciones relativamente chicas como Radio Cadena Mi Gente, ¡tienen hasta televisión por el sistema Skype! Además, casi todas las estaciones de radio han eliminado la plaza del “operador” por haber adoptado la modalidad del locutor-operador. Y otras, como Radio El Mundo y Radio Clásica, han recortado ambas posiciones al trabajar sólo con grabaciones. Esto, desde luego, acaba con la posibilidad de saber el nombre de una selección, quien es el autor, y quien el intérprete.
No obstante, ser locutor sigue siendo algo más que simplemente hablar frente a un micrófono. Al respecto, el notable locutor, libretista, cineasta y dramaturgo nacional José David Calderón, escribió: “La radio, como el cine, el teatro y la televisión, son actividades de voación auténtica. Consiguientemente, antes de pretender involucrarse en una de ellas, el intreresado deberá ejercer un riguroso autoanálisis. Dependiendo del espíritu con que una persona se adentre en estos mundos tan distintos y a la vez tan afines, el trabajo le resultará frustrante o gratificante. No existen términos medios. Porque son quehaceres de entrega total, sin condiciones”. Nosotros agregaríamos que ser un verdaderoprofesional en cualquiera de estas disciplinas, requiere conocimiento, aptitud e integridad, ya que sin proponérselo, un hombre o una dama que hablen por radio, o por televisión, o actúen en teatro, se convierten, para muchos oyentes, en confiables profesores del idioma y la cultura general.
De allí que, específicamente en el campo de la locucion, nosotros insistamos en la imperiosa necesidad de dignificarla culturizando más a quienes la practican, a través de cursillos periódicos impartidos por elementos con experiencia y capacidad, con la supervisión del Ministerio de Gobernación en una actividad combinada con el Ministerio de Educación.
Que esta sugerencia no caiga en saco roto, son nuestros más caros deseos.
Escribe: El Lanchero Chero
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